¡Qué sé yo, si me pierdo en un cruce de miradas!
Pues no sé nada más allá de un par de palabras.

Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.

Es por eso que, solo supe quererte en silencio.
Entre verso y verso.
Un amor condenado al exilio.
Un corazón arrojándose al precipicio.