Hablar de quien soy se transforma en ilusión de mundos paralelos;
pues mi inocente ser nadie podría observarlo,
aun delineando los cielos.

La sabiduría de no ser perfecta ni correcta,
no soy quien percibe el frío ni la madrugada,
no soy quien podrás admirar en la aurora sagrada,
ya que solo soy el déjà vu de dos enamorados
convirtiéndome en el sol de unos cuantos pecados,
solo soy la esencia del brillo en la magia del ser.

Simplemente soy yo, sin temor a los sueños ni al reclamo,
soy esencia de los astros; cerrar los ojos y pedir un deseo firmemente
porque simplemente sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo.