En la pura velocidad del canto
se autodestruye la belleza herida,
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
son oraciones sin nombre arañando
cada segundo de tu extraña piel,
silenciando todo hueco de luz
vaga la tarde en su discurso roto,
ninguna razón
es hoy capaz de detener la noche.