El amor que le hablaba a mis sentidos
no beso mis ojos esta mañana.
Allí quedaron sin luz sin color,
cegados en doloroso destierro.

Gritando por hambre de amor,
sediento de apasionadas caricias
buscaba el abrazo albergador
que calmara mi corazón herido.

Una mezcla de terror y rencor,
arrasaba sin piedad mi seguridad
en el medio de la noche desierta

Mi espíritu guerrero sacudió mi ira.
Las cosas que ahora sigues recordando,
flotan sobre las aguas del olvido.