Para qué buscas entre las letras palabras muertas en un papel,
para qué abrazas espectros, dime para qué.
Para qué cobijas memorias en aquel viejo baúl,
para qué sueltas el cabello, si mis dedos están enredados…

Para qué coloreas pensamientos, si en mis pensamientos no habitas tú.
Las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido.
Para qué consagrar el cuerpo en faenas sepultadas,
para qué perdernos en un tiempo, si las horas ya pasaron.
Para qué volar entre la nada, si de la nada somos…
para qué, si fuiste lo que ya no quiero que seas, dime para qué…