Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.
Privado del amor, cual indigente,
“un alma dispuesta”, de mi corazón el reclamo.

Y si del fuego aprendo algunas cosas
y del agua saco sabiduría,
entiendo la tristeza de la rosa
que llora por su amor, perdido en aquellos días

donde la luna de Octubre miraba
a mi amor hecho una rosa de sueño
que un pichón recoge para volar hacia el alba.