No sé de qué otro modo puedo amarte
ni sé de qué manera hacer justicia
a mi pálpito, a vos, a tu caricia…,
al mar que ese horizonte torna en arte.

No sé si de mi boca voy a darte
toda la miel que tu reinado inicia,
todo el poder librado sin malicia
y en simbólico gesto adivinarte.

Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo
por tus labios de huella adolescente.

Y sé que dejaré así mi reclamo
para llamar a aquel sobre tu frente
cuando marches segura de que te amo.