Es un amor… no sé… tan dolorido…
tan pasional, tan lluvia de verano,
quemante hielo en una ingenua mano,
helado fuego en este pecho ardido.

¿Cómo decir…? Susurro y alarido
que asusta y adormece, grave y vano,
como una mariposa que gusano
teme volver a ser… o nunca ha sido.

Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
y me vuelvo a inundar hasta la frente.

Mas por amor te sufro y te reclamo
y soy capaz -lo escribo así, lo exclamo-:
de morirme de sed ante una fuente.