Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo
un leve brillo en tu pupila como reclamo
tras un hilo profundo como suspiro hiriente.

Calado por una neblina de sentimiento vaporizado
toda una vida perdida entre bambalinas,
la realidad infame me subyace amenazado
a mi alma cautiva por absurdas doctrinas.

Nacido en una época que no me pertenece
el segundero extraviado en una rutina sin versos,
yaceré el mismo día en que pude conoceros
deseo reflejar mi impronta por si la vida perece.

Tan solo el aire reconocerá mis anhelos
te esperaré en la siguiente vida, si te parece.