Antiguos pesares te doblegan.
En abarrotadas bandadas
se escabullen tus pensamientos.
A cada paso, tropiezas con las añoranzas
apostadas en los resecos ángulos
de tu alma devastada y marchita.
Evocas, de azules y magníficas
noches, aquella fúlgida estrella, mas
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.