Tú vives prisionero tras el vidrio
de cicatrices largas. Por debajo
del beso de carmín que te dejaron.
Las palabras: Me voy a otro destino.

Si nuestro lado izquierdo, quedó frío,
escucha las razones de este canto:
Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.

No pretendas ahogar en esas copas,
la noche que me duele como un filo;
un tábano, que hiende tu costado

y arranca un grito hondo de mi boca:
Tú lloras y en mis ojos nacen ríos.
Me muero y tú, te esfumas de mi cuadro.