Con una perenne nostalgia admiro el vivir,
con la consciencia de su finitud siempre
latente.
El desenlace acechante mi mirada vira,
mudando el gozo vital
en angustia final.
Y me digo:
«las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido».
Y me digo:
«las cosas que ahora sigues viviendo
flotan sobre las aguas de la muerte».
Y me veo, acaso,
como flota del Ganges.