He vuelto al mar.
Estaba bastante revuelto, casi tanto como lo dejé al marcharme.

Me ha dicho que desde que te fuiste anochece antes.
Que él ya lleva vividas muchas tormentas, y ninguna había destrozado tanto a su paso como la tuya.

He vuelto al mar y con él ha vuelto tu recuerdo, y los rasguños han dolido un poco más de lo normal.

Me ha dicho que esto es lo que tiene adentrarse en una inmensidad como la tuya, que no siempre se puede salir vivo de ella.
Que entregarse en mente, cuerpo y alma conlleva sus riesgos; y que esto que estoy sintiendo era uno de ellos.

He vuelto al mar.
Y me ha dicho que me deje sentir, que es la única forma de vivir.

He vuelto al mar y le he escuchado.
Y le he dejado con todo este dolor y este vacío y esta nostalgia; y me he quedado con su calma.

Y ha sido entonces cuando he entendido,
que las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.