No puedo contener más la ansiedad
que el corazón me reclama urgentemente
y decido dejar de ser prudente
mezclándome con gente de mi edad
Entre la multitud a gritos llamo
demandando el cariño de la gente
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo
Todos siguen marchando al mismo paso
con la misma actitud indiferente
no quieren escuchar lo que les cuente
pues de ese sentimiento están escasos