Cuando a las musas ayuda conjuro,
mis diosas de antes de ti, cantarinas,
siento que, en mis letras, desatinas
celo de desamor, al que torturo.

Rimas a bofetones desfiguro,
en mal de amor y pluma me confinas,
me niegas así tus aguamarinas,
me vacío y seco con tu cianuro.

Cuando a tus ojos atención reclamo
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.

Ni sé bien si soy yo quien en mí siente
la alegoría y verso en que me inflamo
tras tus luceros verdes de serpiente.