¿Duermes? Sí,
hasta no distinguir la realidad del sueño.
¿Recuerdas? Sí, pero:
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
¿Sucumbes? Sí,
ante este pantano que cansa los pies,
en la interfase de lo que es y no es.