Soy la serpiente que muerde su cola, me persigo a mí misma
me tiendo emboscadas, me ato al tormento sin darme descanso
recito destinos ya revocados. me mantengo en custodia preventiva

Soy ese designio del que escapo, una predicción que se hace utopía
y no consigo descifrarme, sigo sin hallarme en la rendija
con la mirada fija en el ocaso buscando respuestas atadas a rayos

Al final del horizonte seré un misterio revelado
me tenderé al sol para que se sequen mis sombras
para que se quemen mis indecisiones,
para que se aplaquen todas mis recriminaciones

Pues, a veces, cuando la luna languidece y el sol es una sombra en mi regazo
sé que de amor me lleno dulcemente y en voz a borbotones me derramo
sé que, a veces, le declamo a la luna; sé que a veces invoco a los gatos