Que en este cuarto día,
mientras «las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido»,
fluyan las palabras.
Que tomes con decisión el viejo diccionario.
Que abras sus páginas al azar
como quien elige las cartas en una sesión de magia.
Que las pronuncies alto y claro,
mientras prosiga fresca la memoria en la superficie.
Que puebles con esas voces casuales
la ávida geografía de tus deseos y emociones.
Que sean perecederas y fugaces,
luz y noche en tus labios, fuente de vida.