“Sé que de amor me lleno dulcemente”
y no es una afirmación vacía bajo este cielo fatigoso
tus manos sin marcas se aproximan a la casona de adobe,
detrás de los latidos hay bárbaros en espera

La mesa agrietada como una herida del pasado
el vino jesuita resplandeciendo al mediodía
los repentinos vientos que lastiman los manteles delineados,
no hay mejor escenario…

Estamos el uno frente al otro, es un buen ejercicio para sobrellevar
rozo tus manos, el cuello blanco con lunares en zigzag
“y en voz a borbotones me derramo”
pero los labios están secos como una anécdota a destiempo

Sé que te marcharás antes de encender las luces
dos cuerpos que se echaron al abandono un viernes santo…