EL predio de tu vida es un asueto,
emporio es el lugar donde tu habites.
No temas las razones, ya no admites
más clavos ni falanges. Tu alfabeto

ya tiene más vocablos que universo.
Tantas tantas personas en afrenta
caminan cabizbajos por la renta
tan mísera que ofrecen sin un verso.

La gaveta más onda de tu cama
ha de prohibir las plazas, cualquier bando
mucical que pondera el ayer. Clama

y olvida, el cielo nunca ha perseguido.
Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.