Ellas me dijeron:
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
tal vez unas nuevas te muestren
nuevas historias más empáticas.
Y quizás tenían razón,
los recuerdos casi descoloridos,
se confundían con las ausencias
en las noches azules con calles vacías.
Ellas estaban tan cansadas como yo
de las sombras, de tanto dolor ajeno,
nos despedimos una tarde de estío
cuando le dije adiós a mis gafas.