¿Hay otra forma de enfrentar al enemigo
que no sea navegar por la grieta de un abismo
hasta que la verdad ya no soporte
el peso de la sed y borre nuestras huellas?

Sin cuchillo ni pecho donde ahogarlo
no hay más culpable que uno mismo,
pues las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.