Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
mas de sueños siempre tengo goteras.

Me duermo acariciando suavemente
la torre onírica que encaramo
y que es culpable de mis ojeras.

Pues cada día más se desvanece,
culpa de los años y la miseria,
pasando cada noche más en vela.

Lágrimas me brotan cuando anochece:
la ciudad duerme, despierta la histeria
de tormentos que escondo con cautela.