Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
igual que en el camino recorrido
la fuerza y la pasión se van quedando.

Se apaga la memoria tan callando,
sin luz viaja el recuerdo dolorido,
y enciende un abandono malherido
con el fanal de sombras titilando.

La vida es como un río y zigzaguea
buscando el mar lejano que la espera
ansioso de sus aguas generosas,

y descansa después en la marea
que arrastra en el recuerdo aquéllas cosas
que olvidadas ayer, mañana quiera.