Amamantando el aire de su pecho
quiere volar mi voz buscando ayuda,
y ese grito que clama en el desierto
será otra voz sin voz, y se derrumba.
Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo,
seré la voz que desangrada muere
herida en una cárcel silenciosa.
Dormirán en el sueño sus palabras
infinitas, dolientes y desnudas,
y en libertad se irán buscando en ellas
el grito alado con la voz del preso.