Ellos me llaman, a todas horas oigo
enjambres de música en mi oído
pasión que al escuchar mi nombre entra
de lleno al corazón y a los sentidos.

Su voz en mi memoria son poemas
verbos propios que crecen como espuma
que restañan heridas y pasados
que desdibujan el dolor en la bruma.

Pero no es espejismo ni es locura
«sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo»

con párvulas palabras que descienden
en nítidos acordes, y a mi lado
siento que sus pequeñas voces, duermen.