Ahora yaces en la gestualidad del silencio
en las fauces de las rosas que custodian tu tumba
ansioso liberal jugando con las cruces y los platelmintos,
el remedio que nos dejaste no nos salva no nos calla
ni nos sirve para despejar de la mirada tus antiguos atardeceres.
Un viento de ciencias ocultas gira alrededor
de las muletas, exhibe sus rododendros
exhibe las hojas amarillas de aquel roble cansado.
Somos de ti un sublime adagio
partículas de polvo en la saliva de los halcones
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
Las cosas que venías anunciando
han afilado de noche sus cuchillos.