Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.
La memoria rota de puro cansancio
no merece esta condena.
Todo lo amargo se esfumará en el momento
en que abras esta carta y caigan las letras,
una a una, sin dejar rastro.

Las cosas que ahora sigues recordando
ya no sirven, son de plástico.
Baratijas de bazar gastadas por los años.
Las palabras que nos lanzamos
como dardos afilados regresarán de nuevo.
Ya no hieren como antaño.

Enterraron su veneno en las orillas del pasado.