Los días se posan en mi ventana,
decapito su inicio al dejar caer la persiana,
esparciendo trazos de luz que salpican mis pies
como pinceladas de remordimiento.

Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo,
pero el miedo evapora el afluente,
convirtiendo vanos gritos en mudos llantos.

Las opciones son sobras de otras opciones,
escoger un color a oscuras te condena al negro,
ser un lienzo del tiempo,
hasta lucir en un marco de pino.