¡Lo sé!

Sé que no me asusta tu silencio cuando te llamo.
Observo las pupilas de la vida, no me mienten.
«Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo.»

Sé que no me inquietan los bostezos de la tarde.
No nos llevamos a engaño
en la frialdad deshecha de las calles.
Ni en los escombros del tiempo nos sentimos atrapados.

Y así quedamos tú y yo a una nueva aurora asomados.
Aprendiendo un nuevo arte de abrir las ventanas.
Sé que el olvido se irá junto a ayeres trasnochados.
Llenará el mediodía los resquicios silentes del alma.

Eres mi mar en calma. ¡Lo sé!