Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo,
acariciando el misterio potente,
de mil auroras que nacen en mis manos.

Se deshoja el aroma suavemente,
despertando el hechizo afrutado,
de palomas en mi pecho imprudente,
calcinado por tus letales encantos.

Cada verso derramado torpemente,
es destello de tu dolor y quebranto.

Mis latidos te regalan sutilmente,
la luz de un te quiero inesperado,
los suspiros de mi cielo inocente,
el viento de mi deseo entregado.