Se acumula la lluvia en tus ojos ausentes
y las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido
en líquidos atardeceres solitarios.
Pensamientos de corcho a merced de las olas
se acercan y se alejan en la espuma del tiempo
y son rayos de lucidez que te iluminan
el presente confuso y apagado
en que todo, alguna vez, te pareció posible.