Por fortuna aún podemos celebrar que
las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido:
bracean, saltan, luchan por
no caer mientras engordan con los años.
Con inexacta cadencia eres la flor,
el cisne que bailaba hoy sentado,
haciéndose ligero al escurrir toda el agua
de sus alas abiertas
ahora.
Y cuando se desploman, cuando se hunden
no entendemos por qué todavía
no inventaron… el salvavidas