Mi copa, se ha llenado en sus licores,
con besos de canela, de amapolas;
llenándo hasta la cresta, de mis olas,
con la tibia frialdad de sus favores.
Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo;
por tanto, es que psicótico, reclamo,
su cuerpo entre mi almohada inútilmente.
Se también, que en la huida presurosa,
destrozó los capullos de la rosa,
dejando dolo, el tallo y las espinas.
Y ocultó entre cenizas y pavesas,
mi alma, con poesías inconfesas,
sepultando aquel llanto entre sus ruinas