En mi pequeño cuaderno azul escribo sobre aquel día,
en el que tu efímera y grácil presencia, el juicio me nublaría.
En mi pequeño cuaderno azul escribo sobre la melancolía
y sobre las amargas palabras que de tu boca oiría.
Tus labios se separaron y pronunciaron quedamente: “No es a vos al que yo amo”.
Y mi corazón, cual losa, cayó estrepitosamente.
Me frustro, inhalo y me resigno lentamente pues
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.