Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo
incluso cuando me enmudece este presente
y solo hablan mis manos,
incluso con el pecho contraído y doliente
descubro que la poesía
no es más
que redundar y distraerse
cuando uno quiere decir algo con el corazón
a punto de romperse
pero, de repente
vuelve a ver belleza
en cualquier sitio.