Miradas cruzadas.

Esas miradas cruzadas en silencio
la insensatez de ese querer juvenil
inequívocamente irracional
me arrastran a la sin razón de amarte,
sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo
queriendo olvidar el ayer y el mañana
ante la dulzura de sus labios de mujer
y el soñar sobre el calor de su regazo
que siempre con ella estaré.