Cuando en mágico silencio te aprecio
emanas pureza, frágil y urgente
sé que de amor me lleno dulcemente
pues codicio tu tiempo como un necio

En tu precipicio, ante el viento, arrecio
mi pulsión febril en tu pecho ausente
que es mi vacío, vértigo silente
si al dejarme caer, muerte es el precio

En este mi vuelo, que a nadie asombre,
o bien encuentro fin, o te amalgamo;
E inmortalizo el cielo de mi hombre

En llanto inenarrable te proclamo
cuando mi último aliento es tu nombre
y en voz a borbotones me derramo