Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo.
Olvidé morir, pero gramo a gramo
comprendí la distancia entre la gente.

Una vida entera no es suficiente
para extinguir las cadenas del amo,
por eso escribo, rompo y me proclamo
narrador de angustias en el presente.

Y el tiempo pasa, sin victoria alguna.
Pero invicto de amores por tu olvido.
Pero invicto en caricias de la luna.

Ayer nos abandonó la fortuna,
de noche, por pensar lo que hemos sido
a merced del tiempo y sin su vacuna.