Has dado tantas vueltas en la vida,
amado hasta el extremo, también muerto
y luego renacido, has visto todo
cuanto se puede ver y más.

No obstante,

reemprendes cada día tu camino
como si nada tu interior hubiera
cambiado con el peso que soporta
la espalda que no ves, sus cicatrices.

Y cada vez lo tienes más presente:
‘las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido’.