Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido,
perennes del después y él…mientras tanto
suspira por delante, al fin gemido.

Dispuesto por el peso del detalle
al nado con el aire, piel en tierra,
temor porque a su paso pise nadie
la huella que se pose, por sorpresa.

Callando yendo a oídos de la nada,
susurros de sus brasas rugen brisas,
frenesíes, o no es tal vez su cama.

Donde duda y sin memoria besa parca
la almohada de su duende con caricias
disecando fiel deriva… en charca.