Pequeño, descalzo, mocoso.
Con las manos vacías,
llenas de ternura.
Infante, inquieto, travieso
tan genuina es su sonrisa
pureza inmaculada su alma cobija.
Corre, salta, baila
cómplice busca mi mirada
(…)Sé que de amor me lleno dulcemente
y en voz a borbotones me derramo (…)
Porque el cruel mundo amenaza sus sueños
Mientras él sólo abraza su juego.