Irrumpe mi pensamiento la ola
que sin piedad azota mi alma
asolando sin piedad mi espíritu,
que dañado aún vaga lastimoso
buscando tu voz que continúa susurrando
“las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido”
Por eso, he deseado tanto
fundirme en el vaivén del mar,
alentarme a descansar al fin,
de tu susurro y de mí.