Me llamaste por mi nombre completo
sin reirte
Tus labios se movieron vagamente
y del interior de tu pecho
se produjo el sonido más insulso que escuché en mi vida
me hizo querer llorar
eras una maestra tomando lista
me miraste como a un vendedor de lapiceras
«las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido.»
Tiro mi pelo para el costado
como me solías peinar
soy yo
pero en tus ojos solo hay un desconocido
un muñeco más en una estantería vieja