Aunque tu muro acabe resquebrajando,
te invité a mi campo conocido:
«Las cosas que ahora sigues recordando,
flotan sobre las aguas del olvido»

Un largo paseo sin sombras que esquivar
ni testimonios faltos de entendimiento
no hay más risas escondidas por tratar
¡Que te vaya bien! Dije, y no miento.

Recurrí a las aguas del olvido
que impacientes esperaban mi llegada.
En la fría orilla ví sorprendido:
¡El rostro de la que un día fue mi amada!