Palabras moribundas, badil, trillo, porquera,
caminos escondidos, debajo de las zarzas,
que no transita nadie.
Olores, a panes recién hechos,
caricias de unas manos,
fuertes, como un arado que se clava en la tierra.
Recuerdos, reflejos, de un pueblo ya caduco,
vacío , abandonado.
Como hojas del otoño, que arrastra y arremolina el viento,
las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido.