Cada mañana
la abad, Sara ¡Ananay!
va a nadar al mar.
Carga la capa abrasada.
Atrás cantan cha cha cha:
«… Las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido»…
¡Cantalas! A las palabras
para traspasar al alma.
¿Va a tardar?
Tras dar la charla,
la santa danzará
hasta pasar al alba.