Huir de aquel conflicto

sin fin, cruzando mares

y olas, de incomprensión.

Imaginar un mundo

diverso, tolerante

en fraterno latido.

Intentar abrir muros

de mentes y gritar:

no a las guerras

sí al amor

paz, paz, paz

¡qué fácil has venido

a mi voz, y en qué instante!