No sé si soy así, ni si declamo
mi amor de transeúnte torpemente
por el camino, porque inconsolablemente
estoy enamorado y me traiciona un deseo profano.

Si por dicha con mis labios yo inflamo
la miel de los tuyos, y aunque arda eternamente,
sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo.

Tú eres la fe que me mantiene vivo,
y no me importa condenarme vehementemente
porque eres la única religión que profeso.

Abandonaría el camino si por ventura recibo
de tus labios uno de tus besos. Desfallecidamente
me abandonaría a ti, mi proscrito amor confeso.