Sé que de amor me lleno dulcemente,
y en voz a borbotones me derramo
esparciendo poemas, ramo a ramo,
en medio de la gente.
Rayos de sol que surgen ¡de repente!
rasgando las tinieblas más oscuras,
transformando uvas verdes en maduras,
tornando el hielo ardiente…
Trocando fealdad por algo hermoso
y haciendo de mí el hombre más dichoso.